Allá arriba donde comienza el velo de lágrimas... ah sí, la historia. Había una vez una joven enamorada, que el día de su boda se vio abandonada por el hombre que amaba y que había prometido casarse con ella (promesas rotas... ¿cuando aprenderemos las ilusas a no confiar tan ciegamente). Desesperada y ciega de dolor al ver morir todas sus ilusiones, se arrojó de un
barranco ese mismo día, vestida de novia. De su velo y de sus lágrimas se formo un torrente que ahora vemos convertido en la Cascada de Monmorency.
Corta leyenda de pedazos de lugares comunes. Quizá la caída será el lecho de muerte de una amante desahuciada (una de tantas); lo que es cierto, es que en lo alto de la cascada, han construido una iglesia donde a diario se desposan cientos de parejas... Hasta ahora no se ha registrado ningún nuevo suicidio.

3 comentarios:
Hola amiga:
A seguir viajando de la mano contigo...
Un abrazo grande, Monique.
Vacaciones o estudios?
Pase a saludarte, cómo pasaras tu navidad en Canadá.
besos, Monique.
Publicar un comentario