viernes, 21 de diciembre de 2007
Fragmentillos Canada: Tic-tac
jueves, 1 de noviembre de 2007
Fragmentillos Canada: Montmorency
lunes, 29 de octubre de 2007
Fragmentillos Canada: Noches de longevidad
18-ag-2007
Finalmente anuncia la noche, la casi madrugada, la brillante amenaza de fiesta.
El primer vistazo a posibles amistades, palabras, cercanas ebriedades y coincidencias con los aquí nativos.
La noche se introdujo dichosa, el mismo viento meloso que por el auricular me cantó un saxofón, llega ahora helado a Quebec para arrebatarme una sonrisa.
Salí flotando y con espíritu liviano, llena de la sensación de que nada podrá derrotarme, precisamente porque no salí a la batalla sino a pactar tregua en campo extraño.
El frío, las palabras incomprendidas, el auto veloz dirigiendose a un bar, un antro, una discoteca, un poolbar, un tumulto de voces, gritos con aliento a cerveza, caras desconocidas.
Entramos, de la mano me condujeron al corazón del lugar, la fuente de bebidas. Se abrió mi gargante con fuego sabor anís.
Piso tras piso, bebida tras bebida, ruido infame, luces verdes, caras como de mal sueño: vertiginoso sin llegar a marear. Pista de baile y más alcohol: whisky, ron, tequila, todo en un trago; y más palabras, y carcajadas desbordándose de mis oidos. Palmadas amables, vaporosas relaciones. Esto parece gallinero de errantes. Me llegan ráfagas de aire sobre el pecho acalorado: guasa entre los pasos de baile de las ya amigas.
¿Pero qué diablo de idioma es este? Inglés, francés ¿simple y llano quebeco? Cruel mezcla de todo para revolver estómagos extranjeros. Cuatro años aprendiendo palabras para llegar aquí a aprender a tartamudear de nuevo... Al final la risa y la ebried
ad son universales, no necesitan idioma.
Tres de la madrugada, feliz regreso a casa. No son mis fiestas, no son mis amigos, ni es mi música; pero quizá lo serán, y ya seré yo otra la que vuelva a entrar a esas colmenas verdes esperando escuchar mi nombre entre la multitud de zumbidos.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Fragmentillos Canada: Fríos

domingo, 21 de octubre de 2007
Fragmentillos Canada: Rutas
Las barreras aquí son pocas. Si uno busca, el camino sabe siempre abrirse, bifurcarse, ensancharse, no importa la meta.
Mis primeros dólares me saben a bolsillo viejo, es el viejo sabor salado del ahorro urgente que todavía no cabe en un banco hasta que logre ser un número más en el sistema.
Trámites, burocracia, lentitud. El camino existe, pero generalmente va cuesta arriba, las metas no son para los débiles.
La ruta sigue, y probablemente la próxima parada es el empleo y por lo mientras un pavoroso inicio de vida social con retardo. Hay que tener en cuenta que el terreno es nuevo, hay que abarcarlo con pasos de veve, masticar despacio, digerir bien las calles.
Aquí incluso hay vías para evadir el calor y el frío. ¿Quién sería capaz de imaginar que en el mismo espacio cabe un centro comercial, una pista de hielo, y una montaña rusa? Lo increible cabe, con tal de estar bajo techo, recuerdo entonces que este es el primer mundo, que goza de equidad social y económica pero sufre un clima insufrible casi ocho meses al año.
El cambio siempre es difícil. Nunca tanto como parece. Entrar al sistema es tremendamente laborioso, adjetivo fácil de disfrazar de complejo pero no lo vuelve imposible. Es más difícil franquear el muro de pereza, pero habré de sacudirla diariamente... o no llegaré a ningún lado, no importa la ruta que tome.
Fragmentillos Canada: Gente (mucha)

Esa otra voz despertando latidos oxidados por la nostalgia, el comienzo de la forzosa entropía emocional. Emerge del ahogo mi voz, las palabras y mi sonrisa, la esperanza y cierta verdad en ella.La voz de los nuevos amigos, que lenta se va aclarando: se devuelve una risa y me anima a la respuesta. Voz que me va mostrando una mente, una vida, la voz de la esperanza, del porvenir, anuncio de cabos soldandose.

Voz de los que no están, los que extraño con toda el alma, de los que de un momento a otro escaparan conmigo en este mundo sin fronteras, sólo flores.
Voces de andanza, por primera vez me aventuro a lo extraño después de años de interminable rutina. Llevo dos semanas y no termino de crearme una nueva: qué delicia vivir así, explorando cada amanecer sin saber qué nuevas voces vendrán con el día, o qué nuevos silencios.
jueves, 18 de octubre de 2007
Fragmentillos Canada: Lo que hay afuera
Poco a poco aventuramos más nuestros pasos y nuestras lenguas, las carteras se vuelven cautas y el porvenir airoso.
A cien pasos todo el pasto del mundo, mar verde salpicado de flores y árboles que se extiende por más de cuatro hectáreas. Un pequeño Edén que incluye hasta la falta de pudor, fuentes flores, colinas, a lo lejos el puerto rugiendo desde el horizonte.
Dan ganas de ser eso que nunca logré ser del todo: una mujer de rutinas físicas. Andar en ruedas y olvidarse de que hay gente y apariencias, sólo importa el aire llevando el ritmo del bambolear de piernas, no perder el equilibrio sobre la pista inmensa.
Este es un sitio que te susurra que no te marches: hay trabajo, hay paisajes, hay comida extravagante y noches de luna roja, todos los libros para leer y toda la música para sentir. Es difícil no sentirse en casa, y más ahora que comienzo a ver borrosamente el comienzo de lo más importante: amigos.
Fragmentillos Canada: Marcar territorio
Casa-castillo, cubierta de helechos, de libros, de jazz y madera.
Espacio de más para que cinco reprimidos naden, sabiendo que nunca ocuparán tal perímetro, nunca necesitarán tanto ¿o sí?
Pero en qué silencio se miran agradeciendo su suerte, deseosos de explorar tantos recovecos que dentro de poco serán parte de su propia intimidad. Maletas en mano y en sus marcas, listos y a marcar territorio, a arrebatar armarios con ropa, pared con fotos, el grito desesperado de la nostalgia por llegar.
miércoles, 17 de octubre de 2007
Fragmentillos Canada: Quebec
canción de hojas de maple chocando dulces contra la brisa del mar.
Mi calle... (uno se pregunta si realmente será capaz de reencontrar el camino, se empiezan a temer los extravíos). La puerta, mi puerta. Se abre con caras sonrientes, un hola sin acentos: "bienvenidos a su casa".
Fragmentillos Canada: Tren Montreal-Quebec
31-jul-2007
Fragmentillos Canada: Extraño turismo
Y yo, la turista, el espectador, me cubro de mi velo de interés científico y olvido que estoy viendo personas muertas, fetos muertos, vidas apagadas por tumores malignos o columnas deshechas. Lo más irónico es que la publicidad más común de todo este evento fue la propaganda contra fumadores con la imagen del pulmón carcomido de cáncer para siempre resguardado en una capa de plástico.
De mi estupor me consuela saber que en este país sin censura también se reencuentra la magia, he descubierto que aquí las hadas existen, vestidas de mariposa, brillando aún apagado su aleteo con un alfiler y cristal.
Fragmentillos Canada: Un viejo amigo
30-julio-2007
Una cara familiar suele cambiar radicalmente la perspectiva, sobretodo la de los demás.
Una, de pronto, pasa de simple turista, cara nueva, extraña casi intrusa; a hoja de maple: una pertenece.
Es un momento fugaz cuando caminas por la calle como si reconocieras tus pasos y todos te miran a los ojos, como una perspectiva asible, un posible rostro de rutina.
Incluso consideran hablarte, o mirarte con odio, te vuelves parte de un universo cotidiano de caras y colores.
Las palabras, infranqueables, se van conquistando poco a poco:
On decouvre qu'est une cause perdue essayer à se soutenir en vieilles memoires et amis, le temps va effacer tout ou presque tout, et tous vont à s'évanouir... sauf quelque coeurs corageuses.
Aquí está Bernard y letras, y allá los demás en una pantalla lejanísima; extrañamente también letras, eso nos une a todos.
Fragmentillos Canada: Montreal
Por instantes me hizo cosquillas la hoja en blanco, deseosa de jugar conmigo; y mientras yo paladeaba la pluma buscando esa primera frase para comenzar mi vida, la hoja me paseaba por viejos escenarios que como niña, viví de nuevo: me fotografié entre pingüinos y bosques, entre mariposas y flor de loto.
De súbito encajo, los negros ya no son negros, ni los blancos son blancos; español, francés, inglés, chino, la gente vuelve a ser gente. La belleza física es sólo la incandecencia de la novedad.
El mundo es infinitamente mío, la hoja está infinitamente vacía, ya abierta a los besos de tinta; y yo, pasé de la más infinita y dichosa compañía, a la más absoluta soledad.



