miércoles, 17 de octubre de 2007

Fragmentillos Canada: Morelia-México-Montreal



27-jul-07


Como muchos viajes y muchas historias, todo comienza con una plaza vacía, un camión quebrando el silencio de la madrugada. La última noche, con la última gente enturbiando la ligereza de la partida.

Un abrazo largo a ocho manos termina por romper la quietud, suspiros roncos y bocanadas que reprimen lágrimas.


"Ya volveré", les dije. Y mientras lo hacía, adivinaron que no tenía intenciones de regresar pronto. Pero todos sabían que era mi hora de partir y que probablemente mi ausencia no fuera, sino un mero motor que les propiciara el arranque de su propio despegue.


El camión se puso en marcha, azotando la húmeda soledad de la noche, de la madrugada sin vida; sólo edificios, sólo recuerdos.



Llegó la hora del avión y del despegue que me arrebata el pecho, dejo medio corazón en estas tierras y el resto vuela conmigo. El sueño no me permite emocionarme. El fulgor del sol demasiado cerca, no me deja dormir. Tanto cielo y tan pocas ventanas. Tanto aire sin música, más bien es un estruendo de turbinas y de voces lejanamente cerca.

En sus marcas...
listos.... (y adiós Morelia, adiós amigos, adiós casi amores, adiós inconclusos, adiós español)
y el fuera dispara en cinco horas.
Carretera de nubes, déjame dar la vuelta al cielo y morder tu paraíso

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